El Apocalipsis de la Libertad

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El caminar humano pasa por el despertar y la evolución de toda la Humanidad. Sólo en ella podemos encontrar la senda de la victoria sobre la muerte y de la liberación de una mente atada a los sentidos v a la historia personal. El karma acumulado por la Humanidad nos conduce a todos sin excepción al borde de ciertas experiencias que resultan incomprensibles a nivel puramente individual. Lo que ha de venir, «un nuevo Cielo y una nueva Tierra», es imparable una vez cumplidos los tiempos. Y sucederá como un «regalo» a escala colectiva, que a pesar de su apariencia catastrófica se manifestará como una prueba iniciática capaz de permitir el cambio instantáneo del nivel de conciencia para el conjunto humano como un todo.

Pero ¿no es cierto que las pruebas esenciales lo son porque tememos el riesgo que conllevan? Pues bien, esta vez nos jugamos el riesgo supremo, sin esperanza alguna de neutralizarlo: la desaparición como especie sobre la Tierra. Y lo más interesante es que no estamos aquí para evitarlo, sino para preparar la Gran Fiesta de despedida. Después de un ciclo completo, ha llegado el momento de despedimos de la Madre Gaia (que va a convertirse en planeta sagrado), para permitir que una parte menos evolucionada de la llamada Humanidad siga avanzando a su propio ritmo, más lento y dirigido hacia diferentes objetivos que el resto de los seres más conscientes de la ley del Amor y del Compartir.

Se asemejará a un final, pero será sólo el paso a una dimensión más sutil para unos y a un nuevo planeta primitivo para otros. Sin embargo, Gaia será inviable para la vida durante un largo periodo y sólo con la ayuda de los hermanos de las estrellas podremos unos y otros recomenzar de nuevo. Lo importante es que esta vez nos iremos todos juntos, para evitar los terribles sufrimientos de los que se queden rezagados. Cuando los seres queridos abandonan unidos este mundo y se reconocen en la libertad de los planos sutiles, se crea una inmensa fuerza de felicidad y de conciencia, ya que el sufrimiento es hijo de la sensación de pérdida y de separación. ¿Será Hercóbulus? ¿Será un cataclismo natural sin límite? ¿Será fruto de la estupidez nuclear humana? ¿El cambio del eje magnético terrestre? … De una u otra forma, afrontaremos nuestro ineluctable destino como ‘seres humanos, y todo será para «realizar el mejor de los mundos posibles».

La superficie entera del planeta se modificará por la manifestación global y explosiva del pensamiento destructivo acumulado durante miles de años en el corazón de Gaia. Esta experiencia excepcional marcará el fin del ciclo tridimensional de la conciencia humana y constituirá el pago necesario para establecer la armonía entre la envoltura mental del planeta y la cualidad de pensamiento que caracteriza a la cuarta dimensión. Hay que reconocer que toda esta parafernalia de destrucción y mutación planetaria no tendría por qué haberse producido si la cualidad de nuestro pensamiento colectivo

hubiera seguido las huellas galácticas de la ley del amor y no las pautas culturales de la civilización atea y materialista que todos conocemos. No el fin del mundo, sino el fin de una manera falsa de vivir apegados a los sentidos externos y a la mentalidad racional. Inicio de una nueva Tierra y de otra manera de vivir en ella; apertura de una nueva dimensión de la conciencia y de una nueva vibración interna para la humanidad.

Es la totalidad del sistema solar, y no sólo el ser humano, la que va a transformarse y a vibrar según un modelo de frecuencia más entonado con el Espíritu. Y esta nueva vibración no es destructiva en sí misma, sino que la destrucción se produce cuando entra en contacto con una enorme resistencia mental y colectiva al cambio, con una abierta negativa a participar en el plan divino sobre la tierra. Cada seísmo, cada inundación, cada sequía de las que se producen hoy en día es también fruto del pensamiento humano, que se aleja cada vez más del proyecto original que es el de amar y respetar la vida, disolver el temor y la agresividad, servir a la humanidad y al planeta, contactar con lo invisible y realizar la ilusión temporal de la vida humana sobre la tierra. «¿De qué os sirve el mundo si perdéis el alma?»

El paso de la etapa actual de confusión a esa otra que podríamos llamar de apocalipsis es, por tanto, una expresión que se refiere al acercamiento acelerado de esa cuarta dimensión para todos los protagonistas del sistema solar. En su presencia el desequilibrio existente tenderá a acentuar se porque el temor a la disolución, al amor, al espíritu de unidad y de servicio que ya llega es muy poderoso entre los dirigentes de los pueblos y los enemigos del espíritu. Todos los que representen esa alternativa de resistencia al cambio tendrán que desaparecerán de la Tierra renovada, ya que les será imposible sobrevivir en medio de una atmósfera demasiado sutil para sus sentidos y demasiado mágica para sus capacidades de comprensión. La elevada frecuencia energética les será tan insoportable que la locura les parecerá un dulce escape antes de simplemente incendiarse por dentro y desaparecer. No hay otro juicio de Dios más que el de no dar la talla para el nuevo y maravilloso desafío que se nos presenta ante los ojos.

Como ya he dicho, el paso evolutivo que estamos dando, y que alcanzará su máxima intensidad en poco más de un decenio, fue preparado durante milenios para que fuera una pacífica transición a los mundos de luz. Pero como humanidad global hemos suspendido una y otra vez el examen hasta el punto que ya no puede retrasarse más la llegada del nuevo tiempo. El eje de la Tierra está siendo mantenido artificialmente y con grandes esfuerzos por un gran número de seres de las estrellas (anteriormente los llamábamos ángeles) y una nueva mutación genética está ya siendo implantada en gran escala por ellos sobre el cuerpo astral de los seres conscientes de las cuatro direcciones. Hasta año 87 tuvimos oportunidad para cambiar el rumbo de las cosa. Pero hoy esto es ya imposible y tan sólo nos queda prepararnos interna e intensamente para el cambio final y el paso a la cuarta dimensión de

la conciencia. El 25 de julio de 1992 ha marcado el comienzo del fin de la civilización mental y materialista que conocemos, el destronamiento del libre albedrío como emperador regente del espíritu humano.

Las distintas humanidades

Después que los seres del «otro espacio» intervinieran hace millones de años en el esquema de evolución terrestre, después de haber proporcionado plantas, animales e incluso cambios genéticos en el hombre, después de haber encarnado sobre la Tierra para ayudar a nuestros antepasados a sobrevivir ante las catástrofes naturales o aun provocadas por su inconsciencia …, hoy es el día que todavía luchan con las fuerzas negativas que rodean la atmósfera de nuestros cielos, tanto por nuestros pensamientos negativos como por la acción de las fuerzas involutivas que se oponen desde el principio de los tiempos, al plan divino de evolución de la conciencia sobre el llamado planeta azul.

La raza humana no es fruto de una pacífica evolución desde el simio, como inocentemente quieren hacernos creer, sino que ha llegado sobre la Tierra en el vientre de naves intergalácticas y en sucesivas oleadas, portando caracteres genéticos ligeramente distintos y con diferentes objetivos evolutivos. Blanco, rojo, amarillo, aceituna y negro no son accidentes de la melanina prehistórica, sino enlaces distintos de un único plan global. Descendemos en línea directa de los seres luminosos del espacio galáctico y por tanto no somos hijos de la Tierra-materia, sino del espíritu de las estrellas. Esta creación no ha sido un pequeño ensayo, sino el proyecto más ambicioso y perfecto que jamás han emprendido los seres y hermanos de luz del espacio invisible. Estamos en el alba del nacimiento de la quinta raza, una raza que se distinguirá por su vibración espiritual y no por el color de su piel. Su nacimiento tendrá lugar en Europa, donde han de reunirse en el próximo decenio los poderes del cielo patriarcal con los de la tierra matriarcal, la energía de Oriente con la de Occidente, para dar lugar a una nueva raza andrógina capaz de encauzar el destino de la humanidad en la cuarta dimensión.

En esta Tierra actual convivimos una serie de «especies» radicalmente distintas entre sí, pero que compartimos una carcasa externa semejante. El llamado cuerpo humano o «maniquí» del alma es un instrumento casi perfecto en lo que se refiere a la «Sabiduría divina» o Ley universal que participó en su creación. Máxima eficacia, máxima creatividad, máxima ductilidad para ser impregnado por el aura personal del pensamiento. Pues bien, aquí y ahora sobre el planeta azul, este cuerpo alberga estructuras ontológicas totalmente dispares, incapaces de distinguirse unas de otras, salvo por el espíritu interno que guía sus acciones.

Existen los humanos como tales, cuya llamada interna les dirige hacia las estrellas, venciendo la gravedad, y hacia la libertad sin límites del

Intento impecable o Propósito inflexible. Buscan desesperadamente el contacto y la fusión con la totalidad del Universo y caminan hacia el desarrollo de estructuras de convivencia social más justas y participativas. Son los locos de la inmortalidad, los astronautas del silencio interno, los idealistas de la paz y la ecología, los amantes del riesgo de compartir y de la igualdad entre todos los seres. Aman la naturaleza y aprenden con humildad de sus lecciones, festejan la alegría de vivir y son capaces de un total desapego en lo que se refiere a la materia y a las rígidas estructuras sociales que les rodean. Afirman el Ser sobre el Tener y están forjados con la misma aleación que nuestro más famoso Fidalgo de la Mancha. Su insignia es el amor aderezado de libertad íntima y su mejor himno es la risa. Toda su filosofía se resume en «vivamos ahora, intensamente y en unidad, que esto también pasará». El momento de su creación por los grandes poderes divinos del cosmos fue el de mayor esplendor que ha conocido este universo, sólo semejante al que sobrevendrá cuando desarrollemos plenamente nuestro pleno y luminoso futuro.

Como el Sol Negro que revela la esencia de la Luz invisible se esconde detrás del Sol luminoso que la oculta, así la eterna Presencia descansa, en su perfecto Conocimiento de todo Misterio, detrás del Alma inmortal, siendo su fuente de vida y dando sentido a su existencia.

Nada es imposible al Dios interno que somos en esencia, el futuro o las lejanas galaxias se muestran transparentes a su Visión Omnisciente.

Al lado de los primeros existe una raza, enormemente extendida, hasta el punto de constituir «la otra humanidad», que podríamos llamar la de los tecnócratas anónimos.

Son seres a ‘los que falta ese sentido de integración, de visión y de perspectiva de evolución hacia la luz, que constituye la mejor herencia del alma humana. Son los nephilim del Antiguo Testamento, los seres desprovistos del alma. Estos seres fueron creados por una civilización muy avanzada (y muy elevados elohim) en un remoto pasado, dotados de unas excepcionales cualidades de mando, de ambición o ansia de poder y de falta de escrúpulos.

Todo esto los hizo idóneos para la dirección de los gobiernos, de 1as estructuras militaristas del mundo y de los consejos de dirección de las grandes multinacionales, ya que la ausencia de centro autónomo produce a su vez la inexistencia de ese impulso ético que acompaña a la raza humana. Así pues, estos seres se manifestaron desde su nacimiento como más capaces que los demás para conducir los destinos materiales, sociales y políticos de los pueblos y las naciones, encarnando en masa a partir del siglo xv y siendo los artífices de la llamada civilikaka occidental. Es en esas fechas cuando el contacto con el Misterio insondable comienza a hacerse más difícil y las religiones establecidas (en la destrucción sistemática de todo lo ajeno a sus propios dogmas) sustituyen al contacto directo con el Espíritu, sin intermediarios ni textos sagrados.

Hemos de entender que todo el futuro de un Ser se encuentra potencialmente involucionado en su mensaje genético y en la capacidad de su alma para visitar otros mundos sutiles que nos fueron concedidos, al principio de los tiempos. Esta es la mayor diferencia entre ambas estructuras evolutivas, que caminarán a lo largo de los próximos milenios por dos sendas muy distintas, e incluso alejadas en el plano físico.

No hay que olvidar la existencia de otros grupos, derivados de los dos primeros, pero ajenos en la actualidad al increíble futuro que les espera a ambos. Sin duda que cualquiera puede reconocer a esos humanos degenerados, que han perdido absolutamente el contacto con la llamada de su ser interno hacia la libertad de las estrellas y hacia la experiencia de Eso invisible y misterioso que se encuentra detrás del velo aparente de la muerte. Su futuro es enigmático y tendrán que unirse a otras colonias de humanos que evolucionan más lentamente, aunque sea en otros planetas alejados del nuestro. Hoy sobre la Tierra se muestran como dóciles funcionarios de los seres des-almados que, en ambas partes del conflicto, desencadenan injusticias asesinas, explotación del hombre por el «hombre» y guerra militar sin cuartel.

Existen también los que, por su propia y especial evolución interna, están fuera de las contingencias que van a suceder en el próximo futuro. Son los Hombres y las Mujeres de Sentimiento y de Conocimiento, que retornan una y otra vez, incluso aunque no lo recuerden mientras atraviesan la etapa de su vida terrestre, para ayudar al proceso general e irreversible de la evolución planetaria. Son humanos transcendidos de uno u otro de los planetas del sistema solar. Ellos conocen los «agujeros negros» que, alrededor del cuerpo de Tonantzin o de la Pachamama [nuestra madre Tierra], permiten el cambio de dimensión y la comunicación entre los diferentes planos sutiles del universo.

Son los verdaderos Guardianes de la Tierra, maestros de la materialización, del Viaje del Alma y de la manifestación imparable de su Voluntad. Su ciencia está enormemente avanzada, bajo la dirección de entidades espirituales muy evolucionadas, y forman parte de ese colectivo que se ha dado en llamar los intraterrestres. Pero como el mundo es polar, existe la contrapartida oscura de estos seres, que podríamos llamar la Hermandad Negra, encargada de los aspectos que oponen obstáculo a la evolución del alma humana y que actúan como reales pinches tiranos para fortalecer nuestra propia decisión de cambio interno.

Extracto del Apocalipsis de la Libertad de Emilio Fiel

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2 Responses to El Apocalipsis de la Libertad

  1. lucianocarbon dice:

    Muy lindo articulo sat, tiene un par de errores de traduccion pero nada grave. Creo que la vision de Fiel es bastante atinada. Ya sea Tornell, Colier, El amigo Fiel, mas o menos en todas las ideas hay siempre un gran hilo conductor. Hay cosas muy similares en todas. Sin lugar a dudas nos acercamos al fin de juego, a la nueva rasa etc. No quiere seguir diciendo lo que todos savemos, simplemente este sistema de control ya no da para mas y las almas oscuras que lo gobiernan ya hicieron su trabajo y estan de mas ahora aqui. Sin lugar a dudas sigamos amando y mejorando dia a dia para llegar lo mejor posible y con la mayor cantidad de hermanos al dia de la gran fiesta.. Un abrazo a todos amigos!

  2. maxi wilches muy bueno me encantaria recibir mas sobre esto dice:

    muy bueno quiero recibir mas informacion sobre esto que me encanto yo soy participe de q nos unamos como hermanos todas las naciones y dejemos de pelear, y aunque no lo crean soy un artista marcial y cre en esta como una forma de evolucion espiritual y no de dañar a la gente me gusta esta filosofia de ustedes por favor contactenme

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